Pina Bausch: La mujer que enseñó al mundo a bailar con el alma

Por: Diego Navarro Martín / La Coyotera Radio Comunitaria

Qué tal! Hoy queremos hablar de una revolucionaria. Una mujer que no se conformó con la belleza clásica del ballet ni con la estructura rígida de la danza tradicional. Hablamos de Pina Bausch, la coreógrafa alemana que cambió el rumbo de la danza contemporánea para siempre y nos enseñó que el cuerpo no solo se mueve para mostrar técnica, sino para revelar verdades humanas. Nacida en Solingen, Alemania, en 1940, Pina creció entre los escombros de la Segunda Guerra Mundial, una experiencia que, según expertos, marcó su visión del mundo: una mezcla de fragilidad, necesidad de amor y la búsqueda intensa de humanidad en tiempos oscuros.

Estudió en la prestigiosa Folkwang Hochschule con Kurt Jooss, pero fue su tiempo en Nueva York (Juilliard School) lo que le dio la fuerza para romper con todo lo establecido. En 1973, asumió la dirección del Tanztheater Wuppertal, y ahí fue donde la magia y la revolución comenzó. Pina no hacía "ballet".

Pina creó el Tanztheater o danza-teatro. ¿Qué significa esto? Fue la fusión perfecta entre la expresión corporal y la intensidad dramática del teatro.

Para Pina, no importaba la perfección técnica. Ella tenía una frase célebre que guiaba su trabajo: No me interesa cómo se mueven las personas, sino qué les hace moverse. Sus obras no eran historias lineales de grandes personajes; eran collage de emociones, situaciones surrealistas, gritos, risas, repeticiones agotadoras y mucha melancolía. En sus obras, los bailarines no solo bailan, caen, se rompen, se abrazan y se tambalean.

Pina trabajaba con sus intérpretes desde lo más humano, preguntándoles qué les dabamiedo o qué los conmovía.

Llenó el escenario con elementos de la vida real: agua, tierra, sillas, mesas, flores. Imaginen el escenario de Café Müller (1978), con bailarines con los ojos cerrados chocando contra mesas, al son de arias barrocas. Pina elevó gestos simples como peinarse, caminar, fumar y una caricia a la categoría de arte, mostrando que la belleza reside en lo ordinario y en la fragilidad humana.

Aunque Pina nos dejó en 2009, su legado en el Tanztheater Wuppertal sigue vibrando y su influencia es innegable en cualquier creador que mezcle teatro y danza hoy en día. El documental Pina (2011) de Wim Wenders es, sin duda, la mejor forma de acercarse a su universo visual y emocional.

En La Coyotera, celebramos a Pina porque ella entendió que la danza, al igual que la radio, es un lenguaje que no necesita palabras para explorar la profundidad del ser.

Fotos tomadas de: wikipedia.org