“No estás solx”

Septiembre es amarillo

Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha establecida en 2003 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio, con el objetivo de generar conciencia sobre esta problemática y promover acciones para su prevención.

En Jalisco, la atención de la salud mental y de las personas en situación de riesgo se canaliza, entre otras instancias, a través del Instituto Jalisciense de Salud Mental y Adicciones (SALME).

Yolanda García Ávila, responsable del programa sobre el fenómeno suicida en esta institución, explica que SALME cuenta con distintas áreas especializadas para atender enfermedades mentales y problemas relacionados con las adicciones:

“SALME es Salud Mental y forma parte del Instituto Jalisciense de Salud Mental y Adicciones. Se tienen dos áreas de internamiento. Aquí la atención es de lunes a viernes, en el turno matutino, y básicamente lo que se trabaja es la atención de alguna enfermedad mental o una adicción, mediante las áreas de psiquiatría, psicología y asesorías. Son trabajos multidisciplinarios”.

El Instituto Jalisciense de Salud Mental y Adicciones inició operaciones en 1998, como parte de una estrategia de la Secretaría de Salud ante la creciente problemática del suicidio. García Ávila señala que la creación del organismo respondió a la necesidad de ampliar y descentralizar los servicios de atención psicológica y psiquiátrica:

“Se empezó a planear que debería existir un instituto con el objetivo de descentralizar y transformar los servicios básicos de la región, impulsando que los servicios de salud mental se extendieran a más módulos del área metropolitana”.

Una problemática que atraviesa edades y contextos

Respecto a las estadísticas estatales, la especialista compartió datos preliminares correspondientes a 2025. De acuerdo con estas cifras, en Jalisco se registraron 430 casos, lo que representa una tasa de 4.83 casos por cada 100 mil habitantes.

García Ávila puntualizó que se trata de información preliminar y que las cifras podrían modificarse una vez que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publique sus datos oficiales:

“Para el año pasado contamos con una fuente de datos que registra 430 casos, lo que representa una tasa de 4.83 por cada 100 mil habitantes. Aclaro que esto es preliminar y está sujeto a modificaciones, ya que también debemos esperar los datos que INEGI va a presentar respecto a las muertes por suicidio aquí en Jalisco”.

Sobre las causas que pueden llevar a una persona a desarrollar pensamientos o conductas suicidas, la especialista advierte que no existe un único factor y que las circunstancias pueden variar de acuerdo con la edad, el entorno y las redes de apoyo disponibles.

“Son diversas y va a depender de cada persona, de la edad que tenga, de la zona donde se encuentre y de si cuenta con una red de apoyo o no. Esta es una parte importante que hay que reconocer, porque no todos los casos son de personas jóvenes; también hay casos de adultos mayores con diferentes problemáticas”.

Escuchar también es prevenir

SALME cuenta con protocolos de atención para acompañar a personas que atraviesan una situación de crisis. Entre ellos se encuentra la Línea de Atención en Crisis, a través del número 075, desde donde se puede orientar a quienes requieren atención especializada.

García Ávila explica que una intervención oportuna puede contribuir a poner a salvo a una persona en situación de riesgo:

“Aquí lo que nosotros tenemos es la línea de atención en crisis y pueden marcar al 075. Este número telefónico ayuda a una persona cuando está en una situación de crisis o cuando puede atentar contra su vida, para que llame y sea llevada al centro de salud más cercano y reciba atención especializada. Esta es una de las cosas que llevamos dentro del protocolo”.

Sin embargo, la especialista destaca que la prevención también comienza en los espacios cotidianos y en la capacidad de las personas para identificar señales de alerta:

“Al atendernos, hay que aprender a leer a la gente, porque no siempre dirán lo que sienten. A veces lo hacen desde sus expresiones o desde lo que vemos”.

Acompañar sin juzgar

Para quienes conocen o acompañan a una persona que atraviesa pensamientos suicidas, García Ávila recomienda mantener la calma, buscar apoyo profesional y, sobre todo, evitar que esa persona enfrente la situación en soledad.

“Si conoces a alguien que está viviendo esto, primero hay que guardar la calma, conectarlo con un área donde pueda tener orientación y atención y, posteriormente, estar al pendiente de esa persona: preguntarle cómo le ha ido, si se siente escuchada, abrazarla y hacerle sentir que no está sola”.

Aunque septiembre es reconocido internacionalmente como el mes de la prevención del suicidio, la atención y el trabajo para reducir las tasas de suicidio deben mantenerse durante todo el año.

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 700 mil personas mueren por suicidio cada año en el mundo. Frente a esta realidad, hablar de salud mental implica reconocer que la prevención no es responsabilidad exclusiva de psicólogos y psiquiatras.

La escucha, el acompañamiento y la atención oportuna también comienzan en la familia, las escuelas, los espacios de trabajo y las comunidades.

Preguntar cómo estás, escuchar sin juzgar y acompañar también puede ser una forma de cuidar la vida.

Yohan Rodríguez Saldaña
IG: @yohnfoto

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