Por Ximena Glez Camacho
Guadalajara, Jalisco, 07 de junio de 2026.- El domingo pasado, un contingente convocado por la organización Marcha Lencha GDL avanzó desde el parque El Refugio con dirección al Andador Palestina Libre, donde concluyeron la tarde con la lectura de un posicionamiento y un ballroom lesbiano.
Cecilia, quien pertenece a la red de madres de Jalisco, señaló que para ella es importante que exista una marcha exclusiva para las personas que se identifican como sáficas porque cada letra del acrónimo (LGBTIQ+) tiene necesidades diferentes. En el caso de las familias formadas por lesbianas, es importante que obtengan un reconocimiento jurídico equiparable al de las familias heterosexuales.
Al concluir la marcha, las organizadoras leyeron un posicionamiento en donde reconocieron la diversidad de identidades y expresiones de personas que se reconocen como lesbianas, ya que, como explican, no hay una única manera de serlo.
Señalaron que la violencia lesbofóbica y misógina es sistemática. Dado que se presenta en la vida pública y privada. En espacios como los centros de trabajo, las instituciones del Estado, los medios de comunicación y la familia.
Asimismo, se posicionaron desde una perspectiva interseccional, pues rechazaron todas las formas de violencia patriarcal como lo son la misoginia, el racismo, el clasismo, la transfobia, el capacitismo y cualquier práctica que pretenda disciplinar la identidad sexual.
Finalmente, exigieron el fin de los discursos de odio que perpetúan las desigualdades y generan condiciones de violencia. Además, pidieron a las asistentes que construyeran vínculos amorosos y redes de apoyo, pues agregaron que los cambios y la resistencia política únicamente pueden existir a través de la unión colectiva.
Más allá de la visibilización, las integrantes reconocieron que es imperativo que se reconozcan las identidades lésbicas y sáficas como sujetas políticas con derechos. En palabras de una de las organizadoras:
“Tenemos la firme convicción de que nuestras vidas importan, no son secundarias, no son invisibles, no son negociables. Nuestros derechos no están sujetos a debate ni a concesión; son inherentes a nuestra dignidad como personas. Negarnos el derecho a nombrarnos en todas nuestras formas de expresión es una forma de borramiento y el borramiento es violencia”.



