Consuelo Velázquez: Mucho más que Bésame Mucho, la virtuosa concertista.

Por: Diego Navarro/La Coyotera

Fotos: IMER

Hablar de Consuelo Velázquez (1916-2005) es, inevitablemente, cantar el bolero más famoso del mundo. Sin embargo, en La Coyotera queremos rendir homenaje a la mujer detrás de la musa: la consumada pianista clásica y concertista jalisciense que conquistó los escenarios con su técnica y sensibilidad antes de convertirse en una leyenda de la composición.

Nacida en Ciudad Guzmán, Jalisco, «Consuelito»; mostró un talento precoz, estudiando piano desde niña. Su formación fue rigurosa, lo que la llevó a la Ciudad de México para perfeccionar su técnica bajo la tutela de maestros como Aurora Serratos y el pianista de renombre internacional Claudio Arrau. A diferencia de otros compositores populares de la época, Consuelo Velázquez era una músico académica formada. Su carrera como concertista la llevó a presentarse en recintos importantes, destacando su actuación con la Orquesta Sinfónica Nacional, donde demostró su dominio del piano clásico.

Aunque su fama se cimentó en el bolero, la estructura musical de sus canciones con complejas armonías de jazz y toques de música clásica, revela su formación académica.

Consuelo Velázquez demostró que la música popular y la académica no están peleadas. Su carrera demuestra que, detrás de la compositora de «Bésame mucho», «Amar y vivir» o «Que seas feliz», existió una pianista de concierto que entendía la profundidad del alma humana a través de las teclas.

En La Coyotera, hoy celebramos a Consuelito, la virtuosa concertista que vistió de gala a la música mexicana.

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